Así podemos encontrar muchos restos por algunas partes del municipio hasta que, finalmente, terminan en manos de alguien que los reutiliza o los guarda en predios privados e inaccesibles para el común, olvidándonos de si un día existieron y perdiendo el valor que hubieran tenido si hubieran sido debidamente clasificados y catalogados. Sin apenas dificultad, podríamos recordar algunos ejemplos, pero baste este último que, después de limpiar la maleza que crecía junto al estanque, florece nuevamente sin saber de donde procede y, lo que es peor, donde terminará.
Para muchos, un montón de piedras sin más, si no fuera porque una de ellas se corresponde claramente con lo que sería la clave de cierre de un arco, probablemente una portada formada a base de dovelas de granito. Eso hace pensar en su procedencia y en cómo pudo haber llegado hasta aquí, incógnitas que será dificil despejar por lo que antes comentabamos. ¡Una lástima, sin duda!




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